
Cada mes de septiembre, con el comienzo de un nuevo curso, nos encontramos con los temores propios de los padres y madres que acuden por primera vez al centro...¿estará mi hijo/a bien atendido?, ¡cuídamelo mucho!, ¡es muy pequeño!, etc. Estos temores, perfectamente comprensibles, se ven aumentados en el caso de las familias con niños o niñas con discapacidad debido, en ocasiones, a la sobreprotección que ejercen sobre sus hijos o hijas.
Nuestro Centro de Educación Infantil tiene como objetivo ser un lugar donde conviven, crecen y aprenden juntos, niños y niñas, familias y profesionales. Un lugar que tiene en cuenta las diferencias y particularidades de cada uno de sus miembros.
El Centro de Educación Infantil les proporciona a los niños y niñas con Síndrome de Down una serie de recursos que les serán válidos para su educación temprana:
- Un entorno normalizado de interacciones con los iguales y otros adultos, reforzando las habilidades de comunicación espontánea.
- Orden y organización física y mental (espacio físico, materiales)
- Establecimiento de pautas y secuencias temporales estables (rutinas, horarios y programas).
- Estimulación general relevante en un contexto natural y lúdico.
- Un medio favorecedor para la adquisición de habilidades de independencia y autonomía personal.

En nuestro C.E.I. Ding-Down, desde su apertura en el curso 2004-2005, se lleva a cabo el Programa “Algunas personas somos todos”. Con él se pretende facilitar el paso por el Centro de Educación Infantil a los niños y niñas con Síndrome de Down y a todas las personas implicadas en su educación. Tiene como objetivo principal el trabajar todos juntos, padres y profesionales en una misma línea. Para ello es fundamental la comunicación entre todos los agentes implicados, familia, profesionales de Atención Temprana y profesionales del Centro.
A través de este programa se trasladan a las aulas del Centro, una vez por semana, las sesiones de Atención Temprana que recibe el alumnado con Síndrome de Down en la Asociación. De esta manera los niños y niñas con Síndrome de Down pueden contar en el aula con el apoyo de los profesionales que les imparten estas sesiones..
Las sesiones constan de dos partes:
- Intervención del profesional del centro: El profesional realiza la actividad correspondiente a la programación y el personal de Atención Temprana apoya al alumno/a con discapacidad en el caso de que lo necesite.
- Intervención del profesional de Atención Temprana: Siguiendo la programación propia del alumno/a con Síndrome de Down, realiza diferentes actividades con el grupo, buscando así la colaboración y motivación de todo el alumnado.
Al llevar a cabo las sesiones de Atención Temprana en el aula de infantil se consigue que la intervención se produzca en las actividades de la vida diaria de los niños y las niñas y esto les ayuda mucho a desarrollar respuestas útiles y generalizables. De otro lado, estas actividades rutinarias ofrecen oportunidades para incorporar a la intervención habilidades que proporcionan una utilidad inmediata para el niño, poniendo a su alcance un objeto o acción útil o deseado.

Con este modelo de intervención que estamos llevando a cabo a lo largo de varios cursos se consiguen aspectos muy positivos para todo el alumnado, con o sin discapacidad, como son:
- El alumnado con Síndrome de Down aprende a trabajar de manera más autónoma.
- Al tener como modelo a sus compañeros/as, aprende de manera más efectiva.
- Aumenta su nivel de atención y la aceptación por parte de sus compañeros/as.
- Mejora su nivel de motivación y autoestima al sentirse uno/a más del grupo.
- Los profesionales del centro, al estar presentes en las sesiones, aprenden formas de intervención más efectivas para el alumnado con Síndrome de Down.
- El tener contacto con alumnado sin discapacidad ofrece una visión más realista del desarrollo evolutivo del que si la tiene.
A lo largo de todos estos años nuestra experiencia ha sido muy positiva, a la vez que gratificante, ya que hemos podido comprobar los logros y avances de cada uno/a de nuestros alumnos/as. Como en la convivencia diaria, todos han sido uno más del grupo, con sus diferencias y particularidades. Cada año aprendemos algo nuevo, que ellos mismos nos enseñan.
Vivimos en una sociedad con unas normas de convivencia que debemos inculcar a nuestro niños y niñas desde pequeños. En el C.E.I. Ding-Down, uno de sus ejes fundamentales es el respeto a la diversidad, ya que para vivir en sociedad, debemos respetar y que nos respeten por ser diferentes entre nosotros. Todos somos distintos, no hay dos seres iguales.
Las personas con Síndrome de Down que reciban una educación en un ambiente adecuado y normalizado, podrán con el paso del tiempo mejorar su calidad de vida, crecer en autoestima, autonomía y valoración y aprenderán, así mismo, a relacionarse con los demás.
Edu Rodríguez Vera